DentalFix

Implantes dentales en CDMX

El implante dental es el reemplazo más cercano a un diente natural: un poste de titanio integrado al hueso que sostiene una corona fija. No se mueve, no se quita, y masticas con él como con tu diente original.

implantes dentales CDMX

Lo esencial sobre implantes dentales

  • Es un poste de titanio que sustituye la raíz y sostiene una corona fija: no se mueve ni se retira.
  • El tratamiento completo tarda de 3 a 6 meses, que es lo que el hueso necesita para integrarlo.
  • Se coloca con anestesia local y la mayoría reporta menos molestia que una extracción.
  • Necesita hueso suficiente: si falta, se valora injerto antes de colocarlo.
  • La periimplantitis es su principal amenaza y no duele — por eso los controles no son opcionales.

Cada caso empieza con valoración y estudio radiográfico para confirmar hueso suficiente y planear el tratamiento completo — sin sorpresas de costos a medio camino.

implante dental titanio

Qué incluye en DentalFix

  • Solución fija — no se mueve ni se retira
  • Evita que el hueso se pierda donde falta el diente
  • No desgasta los dientes vecinos (a diferencia del puente)
  • Planeación con estudio radiográfico y presupuesto cerrado

Qué es un implante dental y de qué partes se compone

Un implante dental es un poste de titanio que se coloca dentro del hueso del maxilar o de la mandíbula para hacer el trabajo que hacía la raíz del diente que perdiste. Sobre ese poste se atornilla después una corona, y el conjunto queda fijo: no se quita para dormir, no se mueve al hablar y no depende de los dientes de al lado para sostenerse. Es, hasta hoy, el reemplazo que más se parece funcionalmente a un diente natural.

partes de un implante dental: poste, pilar y corona
Un implante son tres piezas: el poste de titanio en el hueso, el pilar que lo conecta y la corona que se ve.

La palabra «implante» se usa en la calle para referirse a todo el conjunto, pero técnicamente son tres piezas distintas, y entender la diferencia te sirve para leer un presupuesto sin confundirte:

  • El poste o cuerpo del implante — la pieza de titanio con forma de tornillo que va dentro del hueso. Es la que sustituye a la raíz y la que nunca se ve. Se coloca en una cirugía menor con anestesia local.
  • El pilar o aditamento — la pieza intermedia que se conecta al poste y emerge a través de la encía. Es el conector entre lo que está enterrado y lo que se ve. En algunos sistemas viene de fábrica, en otros se fabrica a la medida según la altura de tu encía.
  • La corona — la parte visible, hecha a la medida de tu boca, del color de tus dientes vecinos. Es lo único que ve la gente y, curiosamente, lo último que se hace.

Esa división en tres piezas explica algo que confunde a mucha gente: cuando alguien dice «se me cayó el implante», casi siempre se refiere a la corona o al pilar, no al poste. El poste, cuando está bien integrado al hueso, no se cae — o falla en los primeros meses, o se sostiene durante años. Las piezas de arriba sí son reparables y reemplazables sin volver a operar, lo cual es una ventaja del sistema y no un defecto.

Por qué titanio y qué significa «osteointegración»

El titanio se usa desde hace décadas en traumatología y en odontología por una propiedad concreta: el hueso humano no lo rechaza, lo coloniza. Cuando el poste se coloca en un lecho óseo bien preparado, las células del hueso crecen sobre su superficie hasta quedar unidas a ella sin tejido blando en medio. A esa fusión biológica se le llama osteointegración, y es la única razón por la que un implante puede aguantar la fuerza de la masticación durante años.

La osteointegración no es instantánea y no se puede acelerar a voluntad — es un proceso biológico que tarda, típicamente, entre tres y seis meses según el hueso de cada persona y la zona de la boca. Este es el punto donde más se rompen las expectativas: mucha gente llega pensando que en una cita sale con el diente puesto. La cirugía sí puede resolverse en una cita; lo que no se puede comprimir es el tiempo que tarda tu hueso en agarrar el poste.

Lo que un implante NO es

Hay bastante ruido comercial alrededor de este tratamiento. Vale la pena delimitarlo:

  • No es un diente postizo que se pega encima de la encía. Va dentro del hueso, y por eso requiere cirugía y por eso también es lo único que frena la pérdida ósea.
  • No es lo mismo que un puente. El puente se apoya en los dientes vecinos y obliga a desgastarlos; el implante se sostiene solo y deja intactas las piezas de al lado.
  • No es una prótesis removible «mejorada». Una prótesis descansa sobre la encía y transmite la fuerza al tejido blando; el implante transmite la fuerza al hueso, que es para lo que el hueso está hecho.
  • No es inmune a la enfermedad. El implante no se pica, pero el hueso y la encía a su alrededor sí se enferman si no se limpian. Eso se llama periimplantitis y es la causa principal de fracasos tardíos.
  • No es un tratamiento urgente en el sentido de «hay que hacerlo hoy». Es un tratamiento planeado. Lo que sí es urgente, muchas veces, es la infección o el diente roto que te llevó a perder la pieza.
  • No es un tratamiento único y estándar. La técnica, el número de fases y los tiempos cambian según cuánto hueso tengas, en qué zona sea y cuántos dientes falten.

El proceso paso a paso: de la valoración a la corona definitiva

Este es el recorrido completo tal como lo llevamos en DentalFix. Los tiempos varían según tu hueso y según si hace falta preparar la zona antes, pero la secuencia es la misma en prácticamente todos los casos — y siempre empieza sin costo.

osteointegración: cómo el implante se integra al hueso
La osteointegración tarda de 3 a 6 meses: es el tiempo que el hueso necesita para agarrar el poste como si fuera raíz.
  1. Valoración inicial y conversación

    Sin costo. Se revisa la boca completa, no solo el hueco: estado de las encías, caries pendientes, cómo muerdes, si aprietas los dientes al dormir y qué tan bien te limpias hoy. También se habla de tu salud general y de los medicamentos que tomas, porque hay condiciones que cambian el plan. Aquí se define si el implante es la mejor opción para ti o si tu caso se resuelve mejor de otra manera — y si es lo segundo, te lo decimos.

  2. Estudio radiográfico y planeación

    El estudio radiográfico permite ver lo que la exploración clínica no muestra: cuánto hueso hay en altura y en anchura, dónde pasan estructuras que hay que respetar —el nervio dentario en la mandíbula, el seno maxilar arriba— y en qué estado están las raíces vecinas. De ahí sale la decisión concreta: si hay hueso suficiente, si hace falta injerto, qué medida de implante corresponde y en cuántas fases se hará. Sin este paso no hay plan serio, solo una estimación.

  3. Fase previa de salud

    Antes de operar hay que dejar la boca en condiciones. Limpieza profesional para bajar la carga bacteriana, tratamiento de encías si hay inflamación o sangrado, resolución de caries activas y, si el diente causante sigue en boca, su extracción. Colocar un implante en una boca con enfermedad periodontal activa es la forma más eficiente de perderlo — y por eso esta fase no es negociable ni se salta por prisa.

  4. Cirugía de colocación

    Se hace con anestesia local, en el consultorio, y suele durar bastante menos de lo que la gente imagina para un implante unitario. Se prepara el lecho en el hueso con una secuencia de fresas de diámetro creciente, se coloca el poste y se cierra. La mayoría de los pacientes describe la sensación como presión, no como dolor. Sales con indicaciones concretas: antiinflamatorio, frío las primeras horas, dieta blanda unos días y cuidado con la zona al cepillarte.

  5. Postoperatorio y control de la primera semana

    La inflamación llega a su punto máximo entre las 48 y las 72 horas y baja desde ahí. Puede haber algo de moretón, sobre todo en cirugías más extensas, y es normal. Se revisa la zona a los pocos días y se retiran puntos si los hubo. Lo importante en esta fase es no fumar, no hacer esfuerzo físico intenso los primeros días y no manipular la zona con la lengua o los dedos.

  6. Osteointegración

    La fase larga y silenciosa: de tres a seis meses en los que el hueso se fusiona con el poste. Durante este tiempo, según el caso, puedes llevar una solución provisional para que no se note el hueco — desde una pieza removible sencilla hasta un provisional fijo cuando la situación lo permite. No hay nada que puedas hacer para acelerar el proceso, pero sí para arruinarlo: fumar y cargar el implante antes de tiempo son las dos formas clásicas.

  7. Toma de registros y fabricación de la corona

    Confirmada la integración, se toman los registros de tu boca para fabricar la corona a la medida: forma, tamaño y color que armonicen con los dientes vecinos. En dientes de enfrente esta parte es tan importante como la cirugía — una corona sobre implante mal proporcionada se nota más que cualquier otra restauración, porque está rodeada de dientes naturales que sirven de referencia inmediata.

  8. Colocación de la corona y ajuste de la mordida

    Se conecta el pilar, se prueba la corona y se ajusta cómo contacta al morder. Este ajuste es más delicado de lo que parece: un diente natural tiene un ligamento que le permite ceder unas micras bajo presión; el implante está rígidamente unido al hueso y no cede. Si queda alto, recibe fuerzas que no debería y eso se paga con tornillos flojos o fracturas. Un buen ajuste oclusal es una de las cosas que más determinan la vida útil del trabajo.

  9. Controles y mantenimiento a largo plazo

    Revisión periódica de la encía alrededor del implante, control radiográfico del nivel de hueso y limpieza profesional con instrumental adecuado para superficies de implante. El objetivo es detectar inflamación temprana, cuando todavía es reversible. Un implante controlado cada seis meses y uno abandonado durante cinco años son dos tratamientos con pronósticos completamente distintos.

Sobre la «carga inmediata»

Sí existe la posibilidad de colocar un provisional el mismo día de la cirugía, pero no es para todos los casos: depende de que el implante quede muy firme en el hueso desde el primer momento, de la calidad de ese hueso y de cómo muerdes. Es una decisión clínica que se toma con el estudio en la mano, no una promesa que se hace por teléfono. Cuando se puede, se te propone; cuando no, se te explica por qué.

Implante, puente o prótesis removible: qué resuelve cada uno

Cuando falta un diente hay tres caminos, y la conversación honesta consiste en poner los tres sobre la mesa con sus ventajas y sus costos reales — no solo el costo en dinero, también el costo en diente natural y en hueso. Esta es la comparación que solemos hacer en la valoración:

implante dental frente a puente fijo: comparación
El puente obliga a tallar dos dientes sanos para sostener el que falta; el implante resuelve el hueco sin tocarlos.
OpciónQué resuelveTiempo hasta terminar¿Toca los dientes vecinos?Duración esperable
ImplanteReemplaza raíz y corona; mantiene el hueso3 a 6 meses (más si hay injerto)No, es independienteDécadas con mantenimiento adecuado
Puente fijoRellena el hueco de forma fija y rápida2 a 3 citas, semanasSí, hay que tallar las piezas de al lado10 a 15 años según higiene y estado de los pilares
Prótesis removible parcialRecupera estética y algo de función; se quitaSemanasSe apoya en ellos con ganchosRequiere ajustes o cambio cada varios años
Prótesis totalSustituye toda una arcada sin dientesSemanasNo quedan dientes que tocarSe rebasa o se cambia conforme el hueso se reabsorbe
Sobredentadura sobre implantesPrótesis removible anclada a implantes: no se mueveMesesNoLarga; los aditamentos de retención se reemplazan
No hacer nadaNada — y el hueco tiene consecuenciasLos vecinos se inclinan hacia el espacioPérdida progresiva de hueso y de mordida

Cuándo el puente sigue siendo la decisión correcta

El implante no gana siempre. Si los dientes que rodean el hueco ya están tallados, con coronas viejas o con endodoncias y restauraciones grandes, tallarlos para un puente no destruye nada que estuviera sano: ya estaban comprometidos. En ese escenario el puente resuelve en semanas lo que el implante tardaría meses, con una intervención menor y sin cirugía. También es una alternativa razonable cuando existe una contraindicación médica para operar o cuando el paciente, sabiendo todo lo anterior, decide no someterse a una cirugía. La decisión es tuya; nuestro trabajo es que sea informada.

El argumento real a favor del implante

No es que sea «lo más moderno». Son dos cosas concretas. La primera: es la única opción que estimula el hueso donde estaba la raíz, y por lo tanto la única que frena la reabsorción. La segunda: no compromete dientes sanos. Un puente de tres piezas para reponer un diente implica tallar dos dientes que quizá nunca habían tenido ni una caries — y si años después uno de esos pilares falla, se pierde el puente entero y el problema pasa de un diente a tres. Ese efecto en cadena es la razón principal por la que, cuando los vecinos están sanos, recomendamos implante.

La opción que casi nadie evalúa bien: no hacer nada

Perder un molar de atrás no duele y no se ve, así que mucha gente lo deja así durante años. Lo que pasa en ese tiempo sí tiene consecuencias: el diente de enfrente, sin oponente que lo frene, empieza a extruirse —a salirse de su alveolo—; los vecinos se inclinan hacia el espacio; la comida se empaqueta en los huecos que se abren y aparecen caries e inflamación de encía en zonas que antes estaban sanas. Y el hueso de la zona se va adelgazando en silencio, de modo que el implante que hoy sería sencillo, en cinco años requiere injerto. No es alarmismo: es la secuencia habitual, y por eso conviene decidir con tiempo aunque decidas esperar.

Tratamientos relacionados con el implante

  • Coronas y prótesisla corona que va sobre el implante, y también las alternativas de puente y removible.
  • Extraccionescuando el diente a reemplazar sigue en boca y hay que retirarlo antes.
  • Limpieza dentalla fase de salud previa y el mantenimiento que sostiene el implante a largo plazo.
  • Endodonciaa veces el diente todavía se salva; conservarlo es mejor que reemplazarlo.
  • Urgencias dentalesdiente fracturado, infección o corona desprendida: atención el mismo día.

Por qué el hueso lo decide todo

Si hay un solo concepto que vale la pena llevarse de esta página, es este: el implante no se sostiene en la encía, se sostiene en el hueso. Toda la planeación gira alrededor de cuánto hueso tienes, de qué calidad y en qué posición. Por eso el estudio radiográfico no es un trámite ni una forma de encarecer el presupuesto — es literalmente lo que define si el tratamiento es viable tal cual, si necesita una fase previa o si conviene otra solución.

pérdida de hueso tras la ausencia de un diente
Donde falta un diente el hueso se reabsorbe con los años — por eso esperar demasiado puede obligar a un injerto previo.

La reabsorción ósea: qué pasa cuando pierdes un diente

El hueso que rodea a los dientes existe porque hay dientes. Su función es sostener raíces, y se mantiene porque recibe estímulo mecánico cada vez que masticas. Cuando se pierde una pieza, ese estímulo desaparece y el organismo hace lo que hace siempre con un tejido que dejó de usarse: lo reabsorbe. El proceso es más rápido en los primeros meses después de la extracción y luego se vuelve lento pero constante, año tras año.

Esto tiene dos consecuencias prácticas. La primera es de tiempo: cuanto antes se planea el implante después de perder el diente, más hueso hay disponible y más sencillo es todo. La segunda es estética y funcional a largo plazo: en personas que llevan muchos años sin varias piezas, la pérdida de hueso se nota en la cara —el tercio inferior se acorta, los labios pierden soporte y el perfil cambia. Ese cambio no es cuestión de edad; es cuestión de hueso que ya no está.

Preservación del alveolo: la jugada más rentable

Cuando ya se sabe que un diente no se puede salvar y que después se querrá un implante, existe la posibilidad de tratar el hueco en el mismo momento de la extracción para conservar el volumen del hueso. Es un procedimiento sencillo que se hace en la misma cita y que muchas veces evita tener que hacer un injerto mayor después. Lo mencionamos aquí porque es una decisión que se toma antes de la extracción, no después — si vas a perder un diente y crees que en algún momento querrás un implante, dilo en la consulta de la extracción. Es el momento en que esa información vale más.

Injertos óseos: qué son y cuándo hacen falta

Cuando el hueso disponible no alcanza en altura o en anchura, se puede regenerar. Un injerto óseo consiste en aportar material que sirve de andamio para que tu propio hueso crezca sobre él. El material puede ser hueso tuyo, obtenido de otra zona de la boca, o materiales de sustitución preparados para uso clínico. No es un relleno permanente que quede ahí como está: la idea es que el organismo lo reemplace progresivamente por hueso propio.

Lo que hay que entender del injerto es que añade tiempo. Según el volumen que haya que ganar, puede hacerse en la misma cirugía del implante —cuando la falta de hueso es moderada— o requerir una cirugía previa y varios meses de espera antes de siquiera colocar el poste. Ningún dentista honesto puede prometerte de antemano que no lo vas a necesitar sin haber visto un estudio.

Elevación de seno maxilar

En la zona de los molares superiores hay una cavidad natural encima del hueso: el seno maxilar. Cuando se pierde un molar superior y pasa el tiempo, dos cosas ocurren a la vez — el hueso se reabsorbe desde abajo y el seno tiende a expandirse hacia abajo. El resultado es que queda una capa de hueso demasiado delgada para anclar un implante. La elevación de seno consiste en levantar cuidadosamente la membrana que lo recubre y colocar material de injerto en el espacio ganado, creando altura donde no la había.

Suena más agresivo de lo que es. Cuando la falta de hueso es poca, se hace por la misma perforación del implante y el paciente apenas nota diferencia con una cirugía normal. Cuando falta bastante altura, se hace por una ventana lateral y es un procedimiento mayor, con más inflamación y con espera antes de colocar el implante. En ambos casos, el postoperatorio incluye indicaciones específicas: no sonarse la nariz con fuerza, no viajar en avión los primeros días y evitar estornudar con la boca cerrada. Son detalles pequeños que protegen un trabajo grande.

También importa la encía, no solo el hueso

Alrededor de un diente natural hay una banda de encía firme, adherida, resistente al roce del cepillo y a la masticación. Alrededor de un implante esa banda a veces falta, y cuando falta, la zona se inflama con más facilidad y es más difícil de limpiar. Por eso en algunos casos se plantea un injerto de tejido blando además del óseo, sobre todo en dientes de enfrente donde además hay un componente estético evidente. Es la clase de detalle que separa un implante que se ve natural de uno que se nota.

¿Eres candidato? Requisitos y contraindicaciones reales

La mayoría de los adultos son candidatos a implantes. Pero «la mayoría» no es «todos», y hay condiciones que aumentan de forma seria el riesgo de fracaso. Preferimos decirlo antes de operar que explicarlo después, así que aquí va el listado sin adornos.

estudio radiográfico previo a un implante dental: medición del hueso
Antes de colocar nada se mide el hueso disponible: altura, grosor y la distancia real a las estructuras que hay que respetar.

Lo que sí hace falta

  • Hueso suficiente en cantidad y calidad, o la disposición a hacer una fase previa de injerto para conseguirlo. El estudio radiográfico lo determina.
  • Encías sanas. La enfermedad periodontal activa se trata y se controla antes de colocar nada. Es el factor de riesgo modificable más importante.
  • Salud general razonable para una cirugía menor con anestesia local, y la información completa de los medicamentos que tomas.
  • Higiene diaria real. No exigimos que llegues perfecto, pero sí que el hábito exista o se construya durante la fase previa. Un implante en una boca que no se limpia es una inversión con fecha de caducidad.
  • Crecimiento óseo terminado. En adolescentes, colocar un implante antes de que termine el crecimiento hace que la pieza quede desalineada respecto a los dientes que siguen moviéndose.

Tabaquismo

Es el factor que más veces se pasa por alto y el que más pesa. El tabaco reduce el riego sanguíneo en la encía y el hueso, retrasa la cicatrización y aumenta de forma significativa tanto el fracaso temprano del implante como la periimplantitis años después. No es una contraindicación absoluta —hay fumadores con implantes que funcionan bien— pero sí cambia el pronóstico y hay que decirlo. Nuestra recomendación concreta: dejarlo, o al menos suspenderlo desde unas semanas antes de la cirugía hasta que la cicatrización esté completa. Si no piensas hacerlo, prefiero que lo digas para planear en consecuencia y para que sepas a qué te expones.

Diabetes

La diabetes bien controlada no impide poner implantes; los estudios de éxito en pacientes controlados son comparables a los de la población general. La diabetes descontrolada es otra cosa: compromete la cicatrización, favorece la infección y multiplica el riesgo de fracaso. La diferencia no está en el diagnóstico, está en el control. Por eso pedimos saber tus cifras recientes y, si el control no es bueno, la conversación no es «no puedes», sino «primero esto, luego lo otro» — coordinado con tu médico.

Enfermedad periodontal

Si perdiste dientes por enfermedad de las encías, tienes que saber algo: las mismas bacterias que atacaron a tus dientes atacan al tejido alrededor de un implante, y ahí se defiende peor. Un paciente con periodontitis no tratada tiene un riesgo claramente mayor de periimplantitis. Eso no significa que no puedas tener implantes; significa que la fase periodontal previa y el mantenimiento posterior no son opcionales en tu caso, y que las revisiones probablemente serán más frecuentes que cada seis meses.

Bifosfonatos y otros medicamentos para el hueso

Los bifosfonatos y algunos otros fármacos usados para osteoporosis o en ciertos tratamientos oncológicos alteran el recambio del hueso y se asocian a un riesgo poco frecuente pero grave de complicaciones cuando se hace cirugía en los maxilares. El riesgo es muy distinto según la vía de administración, la dosis y el tiempo que lleves tomándolos. Esto no se improvisa: si tomas o tomaste alguno de estos medicamentos, dilo en la primera consulta aunque haya sido hace años, y la decisión se toma en coordinación con tu médico tratante. No suspendas ningún medicamento por tu cuenta.

Otras situaciones que cambian el plan

  • Bruxismo. Apretar o rechinar los dientes somete al implante a fuerzas para las que no está diseñado. No impide el tratamiento, pero suele implicar una guarda nocturna como parte del plan, y ese punto no es negociable.
  • Radioterapia previa en cabeza y cuello. Cambia la respuesta del hueso y requiere valoración específica junto con tu oncólogo.
  • Enfermedades autoinmunes o inmunosupresión. No excluyen automáticamente, pero condicionan tiempos y cuidados.
  • Embarazo. No es momento de cirugía electiva ni de radiografías innecesarias. Se pospone y se planea para después.
  • Expectativas desalineadas. Si lo que buscas es no volver a pisar un consultorio, el implante no es para ti — es la restauración que más depende del seguimiento.

La edad no es el criterio

Nos preguntan mucho «¿no estoy muy grande para esto?». No existe una edad máxima para un implante. Lo que se evalúa es el estado del hueso, la salud general y la capacidad de mantener la higiene, no el número en la credencial. Colocamos implantes en pacientes de sesenta y setenta y tantos con buenos resultados. El límite por abajo sí existe, y es el crecimiento: en adolescentes se espera a que termine, y mientras tanto se usa una solución provisional.

Cinco escenarios típicos y cómo se resuelve cada uno

Los siguientes son escenarios representativos —no expedientes de pacientes concretos— que ilustran cómo situaciones parecidas llevan a planes muy distintos. Sirven para que ubiques tu caso antes de la valoración. Los casos reales del consultorio los publicamos en Instagram.

Escenario 1 · Un diente de enfrente perdido por un golpe

La situación
Persona joven que pierde un incisivo superior tras un accidente. El diente está fracturado a nivel de la raíz y no es recuperable. El hueco es visible al hablar y le urge no salir a la calle así.
Qué muestra el diseño
La prioridad es doble: conservar el hueso y resolver la estética desde el primer día. Se planea la extracción cuidando el alveolo para preservar volumen, con solución provisional inmediata para que no ande sin diente. La zona de los incisivos es la más exigente estéticamente porque la encía y el diente vecino sirven de comparación directa.
Cómo se resuelve
Provisional durante la cicatrización, implante colocado cuando la zona lo permite y corona definitiva ajustada en forma, color y perfil de emergencia para que salga de la encía como salía el diente original. En esta zona, el trabajo de la corona pesa tanto como el de la cirugía: un implante técnicamente perfecto con una corona desproporcionada se nota a un metro de distancia.

Escenario 2 · Molar perdido hace años, con pérdida de hueso

La situación
Molar inferior extraído hace ocho años. Nunca se repuso porque no se veía. Ahora el diente de arriba se ha extruido, el vecino se inclinó hacia el hueco y se le queda comida ahí todos los días.
Qué muestra el diseño
El estudio muestra hueso reducido en altura y la cercanía del nervio dentario. Además, el espacio ya no es el original: la inclinación del vecino lo ha estrechado y la extrusión del antagonista ha invadido el espacio vertical. No basta con poner un implante donde estaba el diente; hay que recuperar el espacio.
Cómo se resuelve
Plan por fases: primero corregir lo que se pueda del espacio —ajuste del diente extruido o, en casos marcados, ortodoncia localizada—, después injerto si el estudio lo indica, luego implante y corona. Es el escenario que mejor ilustra por qué esperar sale caro: el mismo caso, resuelto a los seis meses de la extracción, habría sido un implante directo.

Escenario 3 · Tres dientes contiguos ausentes

La situación
Falta un tramo de tres piezas seguidas en un sector posterior. La persona mastica de un solo lado desde hace años y empieza a notar molestia en la articulación de ese lado.
Qué muestra el diseño
Aquí no siempre hacen falta tres implantes. Se evalúa la posibilidad de colocar dos y unirlos con una estructura de tres coronas, distribuyendo la carga. La decisión depende del hueso disponible en cada posición, de la longitud del tramo y de cómo muerdes. Se planea también el retorno a la masticación bilateral, porque el hábito unilateral no se corrige solo.
Cómo se resuelve
Solución fija sobre el número de implantes que el hueso y la mordida justifiquen — ni más para inflar el presupuesto, ni menos para abaratarlo a costa de sobrecargar los que se pongan. Recuperar el lado de masticación suele mejorar la molestia articular, aunque eso se evalúa aparte.

Escenario 4 · Portador de prótesis removible que quiere algo fijo

La situación
Usa prótesis total inferior desde hace años. Se le mueve al comer, tiene que usar adhesivo y evita ciertos alimentos en público. Ha perdido bastante hueso por los años de uso.
Qué muestra el diseño
Se evalúan dos rutas con criterios claros. La sobredentadura sobre implantes usa un número menor de implantes que sirven de anclaje: la prótesis se sigue quitando para limpiar, pero deja de moverse y de necesitar adhesivo. La prótesis fija sobre implantes requiere más implantes y más hueso, no se quita, y es una intervención mayor.
Cómo se resuelve
En pacientes con hueso reducido y prioridad en la estabilidad y el presupuesto, la sobredentadura resuelve el 90 % del problema con una fracción de la intervención. Quien busca específicamente no volver a quitarse nada de la boca y tiene condiciones para ello, va por la fija. La conversación honesta consiste en no vender la segunda cuando la primera resolvía el problema real.

Escenario 5 · Puente antiguo que falló

La situación
Puente de tres piezas colocado hace más de una década. Uno de los dientes que lo sostenía se fracturó por debajo de la corona y el puente completo se aflojó. La persona llega con el puente en la mano.
Qué muestra el diseño
El primer paso es determinar si el pilar fracturado se puede salvar o hay que extraerlo. Si se extrae, el problema pasó de un hueco a dos. Se evalúa el estado del otro pilar, porque los dientes que han soportado un puente durante años suelen llegar desgastados o con caries bajo la corona.
Cómo se resuelve
El plan realista suele combinar: extracción de lo no recuperable, evaluación del hueso, e implantes en las posiciones que corresponda para no volver a cargar dientes naturales debilitados. Es también la situación donde más vale la pena revisar por qué falló el puente — casi siempre hay una causa de higiene, de mordida o de bruxismo que hay que corregir para que la solución nueva no repita la historia.

Cuánto cuesta y de qué depende el presupuesto

No publicamos precios, y en implantes la razón es todavía más clara que en otros tratamientos: dos personas que llegan con el mismo hueco pueden necesitar planes que difieren enormemente en complejidad. Publicar una cifra «desde» aquí serviría para atraer clics y para nada más — o peor, para crear una expectativa que se rompe en cuanto se ve el estudio radiográfico. Lo que sí podemos hacer es decirte exactamente qué mueve el presupuesto.

Los factores que determinan el costo

  • Número de implantes. No es lo mismo un diente que un tramo, y no siempre hace falta un implante por cada diente ausente. El estudio define el número mínimo que resuelve tu caso con seguridad.
  • Si hace falta injerto óseo o elevación de seno. Es el factor que más puede mover un presupuesto, y solo se sabe con el estudio radiográfico en la mano.
  • Si hay que extraer el diente antes y si conviene preservar el alveolo en la misma cita.
  • La fase previa de salud: limpieza, tratamiento de encías, caries pendientes. Se presupuesta aparte porque es salud, no es el implante.
  • El tipo de corona y su material, que cambia según sea una pieza de enfrente —donde manda la estética— o un molar, donde manda la resistencia.
  • Si se necesita solución provisional durante los meses de osteointegración, y de qué tipo.
  • Si el plan incluye guarda nocturna por bruxismo, cosa frecuente y que no es un extra opcional cuando está indicada.
  • El número de fases y de citas de control que el caso requiera.

Qué recibes sin costo antes de decidir

La valoración y la conversación sobre tu caso son gratuitas y no comprometen a nada. Sales sabiendo si eres candidato, qué alternativas tienes y qué implicaría cada una. Cuando el caso avanza, el plan y el presupuesto van por escrito antes de empezar: alcance, fases y costo total, sin variaciones a medio camino salvo que aparezca algo que no era visible al inicio — y en ese caso se te avisa y se te consulta antes de continuar. Si decides no tratarte, o tratarte en otro lado, el diagnóstico es tuyo igual.

Cómo comparar presupuestos de implantes sin engañarte

Si estás pidiendo varias opiniones —cosa que nos parece completamente razonable en un tratamiento de esta magnitud— la trampa habitual es comparar cifras que no cubren lo mismo. Antes de comparar, revisa punto por punto:

  • ¿El precio incluye el poste, el pilar y la corona, o solo la cirugía? Es la diferencia más frecuente entre dos presupuestos que parecían muy distintos.
  • ¿Incluye el estudio radiográfico y la planeación, o se cobran aparte?
  • ¿Contempla el injerto si hiciera falta, o aparecerá como un costo adicional en el camino?
  • ¿Incluye la fase previa de salud —limpieza, encías, caries— o esa parte queda fuera?
  • ¿Incluye la solución provisional durante los meses de espera?
  • ¿Incluye las citas de control posteriores y bajo qué condiciones se revisa o se corrige algo?
  • ¿Quién te va a atender en cada fase, y si algo falla después, con quién lo resuelves?

Un presupuesto más bajo que solo cubre la cirugía y deja fuera el pilar, la corona y la fase de salud no es más barato: es incompleto. Un plan por escrito y detallado por fases es justamente lo que te permite hacer esa comparación de verdad, y es también la razón por la que lo entregamos así.

Cuidado con el turismo dental barato

Un implante no termina el día que se coloca: necesita controles, ajustes y, eventualmente, alguna reparación de las piezas de arriba. Si te lo colocan en un sitio al que no puedes volver con facilidad, y no tienes claro con qué sistema se hizo, resolver una complicación menor se vuelve un problema mayor y caro. Pregunta siempre quién te va a dar seguimiento a cinco años.

Cuánto dura, cómo se mantiene y qué es la periimplantitis

Esta es la sección que casi ninguna clínica escribe, y es la más importante de toda la página. Un implante puede durar décadas — pero «puede» no es «va a». La diferencia entre un implante que dura veinte años y uno que se pierde a los cinco casi nunca está en la marca del poste ni en la habilidad quirúrgica: está en lo que pasa después.

periimplantitis: encía inflamada y pérdida de hueso alrededor del implante
El implante no duele aunque esté perdiendo hueso alrededor: por eso la periimplantitis avanza en silencio hasta que ya es tarde.

Qué esperar en cuanto a duración

Con mantenimiento adecuado, el poste integrado al hueso es la parte más estable del conjunto y puede acompañarte muchísimos años. Las partes de arriba tienen una vida más corta y previsible: la corona sufre desgaste y puede fracturarse igual que cualquier restauración, y el tornillo que la sujeta puede aflojarse y necesita reapretarse. Eso no es un fracaso del tratamiento; es mantenimiento normal, y conviene saberlo desde el principio para no vivir cada incidencia como una catástrofe.

Periimplantitis: la enfermedad de la que nadie te habla

El implante no se pica porque el titanio no tiene caries. Pero alrededor del implante hay encía y hay hueso, y ambos se enferman exactamente igual que alrededor de un diente natural. Cuando se acumula placa bacteriana en el margen, primero aparece inflamación de la encía —mucositis periimplantaria, que es reversible— y si no se controla, esa inflamación llega al hueso y empieza a destruirlo. Eso es la periimplantitis, y es la causa número uno de pérdida de implantes a largo plazo.

El problema es que la periimplantitis es traicionera por una razón concreta: el implante no duele. Un diente natural avisa —da sensibilidad, molesta al morder, duele— porque tiene nervio y ligamento. El implante no tiene ninguna de las dos cosas. Puede estar perdiendo hueso durante meses sin que sientas absolutamente nada, y para cuando notas movilidad, el hueso perdido ya no se recupera del todo. Por eso los controles no son una recomendación amable: son el único sistema de alerta temprana que existe.

Señales que sí puedes detectar tú

  • Sangrado al cepillar en la zona del implante. Es la señal más temprana y la más ignorada. La encía sana no sangra.
  • Encía enrojecida, hinchada o que se ve distinta a la del resto de la boca.
  • Mal olor persistente localizado en esa zona, o mal sabor.
  • La corona se ve «más larga» que antes, señal de que la encía se ha retraído.
  • Sensación de que algo se mueve, o un chasquido al morder — puede ser un tornillo flojo, y conviene revisarlo pronto porque un tornillo flojo mucho tiempo termina fracturándose.
  • Cualquier supuración. Eso es cita el mismo día, no la próxima semana.

El mantenimiento que de verdad funciona

  • Cepillado dos veces al día con especial atención al margen donde la corona se encuentra con la encía. Ahí es donde empieza todo.
  • Limpieza interdental diaria: hilo, cepillos interproximales o irrigador según la anatomía de tu caso. En la cita de entrega te enseñamos cuál funciona en tu boca concreta — no todos sirven para todas las situaciones.
  • Limpieza profesional cada seis meses como mínimo, y más frecuente si tienes antecedente de enfermedad periodontal o si fumas. La limpieza alrededor de implantes se hace con instrumental que no raye la superficie del titanio.
  • Control radiográfico periódico del nivel de hueso. Es la forma de comparar contra el punto de partida y detectar pérdida antes de que sea visible o palpable.
  • Guarda nocturna si aprietas o rechinas. La sobrecarga es, junto con la infección, la otra gran causa de complicaciones.
  • No fumar. Repetimos el punto porque en la fase de mantenimiento sigue pesando tanto como en la cirugía.

Qué pasa si un implante falla

Hay que decirlo sin rodeos: los implantes fallan a veces, incluso bien colocados y bien cuidados. El fracaso temprano ocurre en los primeros meses, cuando el hueso no llega a integrar el poste; suele detectarse pronto, el implante se retira sin gran dificultad, se deja cicatrizar la zona y en muchos casos se puede volver a intentar más adelante, a veces con injerto de por medio. El fracaso tardío es el de la periimplantitis avanzada y es más costoso, porque además del implante se ha perdido hueso. Cualquier profesional que te diga que en su consultorio los implantes nunca fallan te está diciendo algo que no puede sostener.

Mitos y miedos frecuentes sobre los implantes

«Duele muchísimo, es una cirugía brutal»

La colocación de un implante unitario es una cirugía menor con anestesia local, y la mayoría de los pacientes la describen como menos molesta que la extracción del diente que se está reemplazando. Durante el procedimiento sientes presión y vibración, no dolor. Lo que sí hay es un postoperatorio con inflamación, que llega a su punto máximo a las 48 o 72 horas y se controla con antiinflamatorio. El miedo aquí suele venir de la palabra «cirugía» y de imaginar un quirófano, no de la experiencia real de quienes ya pasaron por ello.

«Se me va a caer el implante»

Un implante osteointegrado no se cae al morder una manzana. Lo que sí ocurre —y con cierta frecuencia— es que se afloje el tornillo que sujeta la corona o que la corona se descemente. Eso se resuelve en una cita, sin cirugía, y es la razón por la que conviene ir cuando notas algo raro y no esperar a que empeore. La pérdida real del implante, con el poste incluido, es un evento poco frecuente y casi siempre asociado a infección no controlada o a sobrecarga mantenida.

«El metal me va a dar alergia»

La alergia al titanio existe pero es extraordinariamente rara — el titanio es uno de los materiales más biocompatibles que se usan en medicina, y por eso lleva décadas en prótesis de cadera, placas de fractura y válvulas. Si tienes antecedente documentado de reacciones a metales, dilo en la consulta: se puede valorar y existen alternativas de materiales cerámicos. Pero para la enorme mayoría de las personas, esta preocupación no tiene base clínica.

«Ya estoy muy grande para esto»

No hay edad máxima. Lo que se evalúa es hueso, salud general y capacidad de mantener la higiene. Muchos pacientes de sesenta y setenta y tantos son excelentes candidatos, y en ese rango de edad el impacto en la calidad de vida suele ser mayor: recuperar la capacidad de masticar bien cambia la alimentación, y la alimentación cambia la salud general. La pregunta correcta no es «¿estoy muy grande?», es «¿cómo está mi hueso y mi salud?».

«Con un implante ya no tengo que cuidarme, no se pica»

Es el mito más peligroso de todos, porque lleva directo a la periimplantitis. Es verdad que el titanio no desarrolla caries. No es verdad que el implante sea inmune: la encía y el hueso que lo rodean se enferman con la placa bacteriana igual que alrededor de un diente natural, y encima sin avisar con dolor. Un implante exige más disciplina de higiene que un diente sano, no menos.

«Se nota que es postizo»

Una corona sobre implante bien hecha es indistinguible de un diente natural para cualquier persona que no sea dentista. Lo que se nota, cuando se nota, es un trabajo mal proporcionado, con un color que no coincide o con un contorno de encía que no acompaña. Es decir: no se nota el implante, se nota la corona. Por eso en dientes de enfrente la fase protésica merece tanta atención como la quirúrgica.

«Es mejor esperar a que se caigan todos y ponerme una prótesis»

Es una idea que todavía circula y que sale muy cara. Cada diente que se pierde arrastra pérdida de hueso, y cuanto menos hueso queda, más limitadas y más complejas se vuelven todas las opciones, incluida la prótesis, que necesita hueso para apoyarse y estabilizarse. Conservar dientes propios el mayor tiempo posible y reponer los que se pierden a tiempo es siempre mejor punto de partida que llegar sin nada.

«Me van a poner los dientes el mismo día, lo vi en un anuncio»

Existen protocolos de carga inmediata en los que se coloca un provisional el mismo día, y funcionan en los casos indicados. Pero es un provisional, no la restauración definitiva, y no todos los casos lo permiten: depende de la estabilidad del implante en el hueso, de la calidad de ese hueso y de tu mordida. La biología de la osteointegración no se puede saltar. Cuando alguien lo promete sin haber visto tu estudio, está vendiendo, no diagnosticando.

Implantes dentales en DentalFix, Villa de Cortés

En DentalFix los implantes los lleva el Dr. Octavio Jiménez, cirujano dentista, en el consultorio de Villa de Cortés, a unos pasos del Metro Villa de Cortés (Línea 2), sobre el corredor de Calzada de Tlalpan. Trabajamos con una premisa que atraviesa toda esta página: no se coloca un implante sin estudio radiográfico previo y sin que entiendas el plan completo, incluidas sus fases, sus tiempos y lo que necesitará después.

Cómo trabajamos

  • Valoración sin costo y sin compromiso de tratarte con nosotros. Sales sabiendo si eres candidato y qué alternativas tienes.
  • Estudio radiográfico y planeación antes de decidir nada. Si el estudio muestra que hace falta injerto, te enteras antes de empezar, no a medio camino.
  • Plan y presupuesto por escrito con las fases desglosadas — para que puedas compararlo con cualquier otro y para que no haya sorpresas.
  • Salud antes que reemplazo: caries, encías y limpieza se resuelven primero, y te explicamos por qué ese orden protege tu inversión.
  • Alternativas sobre la mesa. Si tu caso se resuelve mejor con un puente, con una prótesis o conservando el diente con una endodoncia, te lo decimos aunque el implante fuera el tratamiento más caro.
  • Todas las especialidades en el mismo consultorio: si tu caso necesita extracción, endodoncia, tratamiento de encías o una corona, no te mandamos a otro lado a media ruta.
  • Urgencias el mismo día. Si algo se afloja, se rompe o se inflama, no tienes que esperar semanas para que te vean.
  • Seguimiento a largo plazo, que en implantes es la parte que decide si el tratamiento fue una buena inversión o no.

Dónde estamos y de dónde vienen nuestros pacientes

Atendemos principalmente a pacientes de Villa de Cortés y de la alcaldía Benito Juárez, además de las colonias vecinas — Del Valle, Narvarte, Portales, Álamos, Nativitas, Iztaccíhuatl y Postal. También recibimos a mucha gente que llega desde el sur y el centro de la Ciudad de México por la conexión directa de la Línea 2 del Metro y por la Calzada de Tlalpan, que hace el consultorio fácil de alcanzar en coche desde buena parte de la ciudad. En un tratamiento como los implantes, que implica varias citas repartidas a lo largo de meses y controles después, la cercanía y la facilidad para llegar no son un detalle menor: son parte de que el tratamiento se complete bien.

Nuestra calificación en Google es de 4.9, y buena parte de esas reseñas vienen de pacientes que llegaron con un problema que llevaban años posponiendo. Si es tu caso, el primer paso no es una cirugía: es una conversación y un estudio.

Empieza por la valoración, no por la cirugía

Tu primera cita es gratuita y no compromete a nada. Sales sabiendo si eres candidato a implante, cuánto hueso tienes, qué alternativas existen para tu caso concreto y qué fases implicaría cada una — con el plan y el presupuesto por escrito. Es información que te sirve incluso si al final decides tratarte en otro lado.

Preguntas frecuentes

¿Duele ponerse un implante dental?

Durante la cirugía no, porque se trabaja con anestesia local: sientes presión y vibración, no dolor. La mayoría de los pacientes reporta menos molestia que en la extracción del diente que se está reemplazando. Lo que sí hay es un postoperatorio con inflamación que llega a su punto máximo entre las 48 y 72 horas y se controla con antiinflamatorio y frío local. En cirugías más extensas, con injerto o elevación de seno, la inflamación es mayor.

¿Cuánto tiempo tarda todo el tratamiento de implante?

Lo habitual son de 3 a 6 meses desde la cirugía hasta la corona definitiva, porque el hueso necesita ese tiempo para integrarse al poste y ese proceso biológico no se puede acelerar. Si hace falta extraer el diente antes, o si se requiere injerto óseo o elevación de seno, se suman meses adicionales. En algunos casos seleccionados se puede colocar un provisional el mismo día de la cirugía, pero eso se decide con el estudio radiográfico en la mano.

¿Cuántas citas necesito?

Un implante unitario sin complicaciones suele implicar entre cinco y siete citas repartidas a lo largo de varios meses: valoración, estudio y planeación, cirugía, control postoperatorio, toma de registros, colocación de la corona y ajuste. Si hay fase previa de salud, extracción o injerto, se añaden citas. La ventaja es que las citas están muy espaciadas: durante los meses de osteointegración prácticamente no tienes que venir salvo a controles.

¿Puedo ponerme implantes si soy diabético?

Sí, si tu diabetes está bien controlada. En pacientes controlados los resultados son comparables a los de cualquier otra persona. El problema es la diabetes descontrolada: compromete la cicatrización, favorece la infección y aumenta claramente el riesgo de fracaso. Por eso pedimos conocer tus cifras recientes y, si el control no es bueno, primero trabajamos eso en coordinación con tu médico y después colocamos. No es un no, es un orden.

¿Puedo ponerme un implante si fumo?

Puedes, pero tienes que saber que el tabaco es el factor de riesgo modificable que más pesa. Reduce el riego sanguíneo en encía y hueso, retrasa la cicatrización y aumenta tanto el fracaso temprano como la periimplantitis años después. La recomendación concreta es suspender desde unas semanas antes de la cirugía hasta que la cicatrización esté completa, e idealmente dejarlo. Si no piensas hacerlo, dilo para planear en consecuencia y saber a qué te expones.

¿Qué pasa si no tengo suficiente hueso?

No es un no automático. El hueso se puede regenerar con un injerto óseo, y en los molares superiores existe además la elevación de seno maxilar para ganar altura donde el seno ha ocupado el espacio. Según cuánto volumen haga falta, el injerto se hace en la misma cirugía del implante o en una intervención previa con varios meses de espera. Lo que determina cuál de las dos rutas corresponde es el estudio radiográfico, no una estimación a ojo.

¿Cuánto dura un implante dental?

El poste integrado al hueso puede durar décadas y es la parte más estable del conjunto. La corona y el tornillo que la sujeta tienen vida más corta: la corona se desgasta o puede fracturarse como cualquier restauración, y el tornillo puede aflojarse y necesita reapretarse. Eso es mantenimiento normal, no fracaso. Lo que realmente decide la duración es la higiene diaria, los controles cada seis meses y el control del bruxismo si lo tienes.

¿El cuerpo puede rechazar un implante?

«Rechazo» en el sentido inmunológico, como pasa con un órgano trasplantado, prácticamente no ocurre con el titanio. Lo que sí puede pasar es que el hueso no llegue a integrar el poste en los primeros meses — se llama fracaso de la osteointegración y sus causas habituales son infección, tabaquismo, hueso de mala calidad o carga prematura. Cuando ocurre, el implante se retira sin gran dificultad, se deja cicatrizar la zona y en muchos casos se puede volver a intentar más adelante.

¿Qué hago si siento que el implante se mueve o se aflojó?

Pide cita cuanto antes; en DentalFix atendemos urgencias el mismo día. Lo más frecuente no es que falle el implante, sino que se haya aflojado el tornillo que sujeta la corona o que la corona se haya descementado — ambas cosas se resuelven en una cita, sin cirugía. Lo que no conviene es esperar: un tornillo flojo durante semanas termina fracturándose, y entonces la reparación se complica bastante.

¿Puedo comer normal con un implante?

Sí, esa es precisamente su ventaja frente a una prótesis removible: la fuerza se transmite al hueso y puedes masticar con normalidad. Las primeras semanas después de la cirugía sí hay dieta blanda y hay que masticar del otro lado. Una vez colocada la corona definitiva, comes de todo con sentido común: igual que con un diente natural, no conviene morder hielo, huesos de aceituna ni abrir empaques con los dientes.

¿Se ve natural un implante en un diente de enfrente?

Bien hecho, es indistinguible para cualquiera que no sea dentista. Lo que delata un trabajo, cuando lo delata, no es el implante sino la corona: proporciones equivocadas, un color que no coincide con los vecinos o un contorno de encía que no acompaña. Por eso en la zona estética la fase protésica merece tanto cuidado como la cirugía, y por eso se planea desde el principio cómo va a emerger la corona de la encía.

¿Me puedo hacer una resonancia magnética con implantes dentales?

Sí. El titanio no es ferromagnético, así que los implantes dentales no representan un problema para hacerse una resonancia magnética. Puede aparecer alguna distorsión de imagen en la zona inmediata, cosa que interesa al radiólogo si el estudio es precisamente de cabeza y cuello. Menciónalo siempre en el cuestionario previo del estudio, junto con cualquier otra prótesis o material que lleves, para que lo tengan en cuenta.

¿Existe la alergia al titanio?

Existe, pero es extraordinariamente rara. El titanio es uno de los materiales más biocompatibles que se usan en medicina y lleva décadas empleándose en prótesis de cadera, placas de fractura y dispositivos cardiovasculares. Si tienes antecedente documentado de reacciones a metales, coméntalo en la primera consulta: se puede valorar el caso y existen alternativas con materiales cerámicos. Para la gran mayoría de las personas, esta preocupación no tiene base clínica.

¿Hay una edad máxima para ponerse implantes?

No. Lo que se evalúa es el estado del hueso, la salud general y la capacidad de mantener la higiene, no el número de años. Colocamos implantes en pacientes de sesenta y setenta y tantos con buenos resultados, y en ese rango el impacto en calidad de vida suele ser mayor porque recuperar la masticación cambia la alimentación. El límite real está por abajo: en adolescentes hay que esperar a que termine el crecimiento óseo.

¿Qué pasa si dejo el hueco sin reponer?

Pasan varias cosas, todas lentas y ninguna buena. El diente antagonista, sin oponente, se extruye; los vecinos se inclinan hacia el espacio; se abren huecos donde se empaqueta la comida y aparecen caries e inflamación de encía en piezas que estaban sanas. Y el hueso de la zona, sin el estímulo de la raíz, se reabsorbe progresivamente. El resultado práctico es que el implante que hoy sería sencillo, en unos años puede requerir injerto.

¿Qué me conviene, implante o puente?

Si los dientes que rodean el hueco están sanos, el implante casi siempre gana: no los toca y conserva el hueso. El puente obliga a tallar dos dientes que quizá nunca tuvieron una caries, y si años después uno de esos pilares falla, se pierde el puente entero. Ahora, si los vecinos ya están tallados, con coronas o con restauraciones grandes, el puente no destruye nada sano y resuelve en semanas lo que el implante tarda meses.

¿Necesito un implante por cada diente que me falta?

No necesariamente. Cuando faltan varias piezas contiguas se puede colocar un número menor de implantes y unirlos con una estructura de varias coronas, distribuyendo la carga. Cuántos hacen falta depende del hueso disponible en cada posición, de la longitud del tramo y de cómo muerdes. Un plan serio te dice el número mínimo que resuelve tu caso con seguridad: ni más para inflar el presupuesto, ni menos para abaratarlo sobrecargando los que se pongan.

¿Qué es la periimplantitis y cómo la evito?

Es la inflamación del hueso alrededor del implante causada por acumulación de placa bacteriana, y es la principal causa de pérdida de implantes a largo plazo. Lo traicionero es que no duele, porque el implante no tiene nervio: puedes estar perdiendo hueso durante meses sin sentir nada. Se previene con higiene diaria en el margen de la corona, limpieza interdental, limpieza profesional cada seis meses y control radiográfico periódico. El sangrado al cepillar es la primera alerta.

¿Puedo colocarme un implante el mismo día que me extraen el diente?

En algunos casos sí, y tiene la ventaja de aprovechar el hueso antes de que se reabsorba. Depende de que no haya infección activa, de que quede hueso suficiente alrededor del alveolo y de que el implante logre estabilidad inmediata. Cuando no se puede, existe la alternativa de preservar el alveolo en la misma cita de la extracción para conservar volumen óseo y facilitar el implante posterior. Si sabes que vas a perder un diente, dilo antes de la extracción.

¿Puedo ponerme implantes si tengo enfermedad de las encías?

Primero hay que tratarla y controlarla. Las mismas bacterias que dañaron el soporte de tus dientes atacan al tejido alrededor de un implante, y ahí se defiende peor. Colocar un implante en una boca con periodontitis activa es la forma más eficiente de perderlo. Con la enfermedad controlada sí se puede tratar, con dos condiciones: mantenimiento estricto y controles probablemente más frecuentes que cada seis meses.

Tomo medicamento para la osteoporosis. ¿Puedo ponerme implantes?

Es imprescindible que lo menciones en la primera consulta, aunque lo hayas tomado hace años. Los bifosfonatos y otros fármacos que actúan sobre el recambio óseo se asocian a un riesgo poco frecuente pero grave de complicaciones cuando se hace cirugía en los maxilares, y ese riesgo varía mucho según la vía de administración, la dosis y el tiempo de uso. La decisión se toma en coordinación con tu médico tratante. Nunca suspendas un medicamento por tu cuenta.

Traigo prótesis removible y se me mueve. ¿Los implantes lo resuelven?

Sí, y hay dos rutas con costos y alcances distintos. La sobredentadura sobre implantes usa un número reducido de implantes como anclaje: la prótesis se sigue quitando para limpiar, pero deja de moverse y de necesitar adhesivo. La prótesis fija sobre implantes requiere más implantes y más hueso, no se retira y es una intervención mayor. En la valoración comparamos ambas con tu estudio y tu situación de hueso concreta.

Vengo de otra zona de la CDMX, ¿vale la pena el traslado?

El consultorio está en Villa de Cortés, a unos pasos del Metro Villa de Cortés de la Línea 2 y sobre el corredor de Calzada de Tlalpan, así que es fácil de alcanzar desde el sur y el centro de la ciudad tanto en transporte como en coche. Recibimos con frecuencia pacientes de Del Valle, Narvarte, Portales, Álamos y Nativitas. Como el tratamiento implica varias citas espaciadas a lo largo de meses más los controles posteriores, conviene elegir un lugar al que puedas volver con facilidad.

¿La valoración de implantes tiene costo?

No. La valoración inicial con el Dr. Octavio Jiménez es gratuita y no compromete a nada. En ella se revisa tu boca completa, se habla de tu salud general y sales sabiendo si eres candidato, qué alternativas tienes para tu caso y qué implicaría cada una. Cuando el caso avanza, el plan y el presupuesto van por escrito y desglosados por fases antes de empezar, para que puedas compararlo con cualquier otra opinión.